Entrevista con Carlina Gea

  • por

 
Carlina Gea es una joven de 29 años nacida en Alcoy, que desde bien pequeña soñaba con un oficio que le permitiera viajar y disfrutar de la fotografía al mismo tiempo. Con los años se ha ido dando cuenta de que todo sueño es posible, con esfuerzo y sobre todo con ganas. Actualmente vive en Elche, junto con dos gatos y un perro.
 
 

¿Qué te inspiró para dedicarte a la fotografía?

La fotografía para mí, es una de las artes más bonitas que existen. Porque me enseña cómo ver y admirar todos aquellos detalles que pasan casi desapercibidos. Este aprendizaje ha sido y es tan personal y único que jamás podría expresarlo con palabras, por ello decidí que las imágenes eran la mejor forma de expresarme.

Poder captar algo como una expresión, un movimiento, una sensación que transmita a las personas y que además se pueda conservar para toda la vida, fue lo que más llamó mi atención de esta profesión.

 

¿Cómo surge tu pasión por la fotografía de moda?

El mundo de la moda siempre me ha llamado la atención, de hecho, antes de empezar a estudiar Diseño de Moda, me planteé estudiar fotografía. La fotografía me apasionaba pero por aquel entonces no parecía tener tantas salidas como ahora. Por eso, me decidí por Diseño. Compaginaba mis estudios con sesiones de moda que les hacía a mis amigas. Me encantaba preparar los estilismos, buscar localizaciones y revistas online donde poder publicar las editoriales. Cuando terminé Diseño de Moda, realicé varios cursos de fotografía en Valencia y más tarde me fui a Madrid a realizar prácticas en Ediciones Condé Nast (Vogue, Glamour, S Moda…).

 

 

¿Qué características tiene que tener una buena fotografía para ti?

Normalmente busco inspiración antes de realizar cualquier proyecto, me gusta ir preparada y con algunas ideas claras en la cabeza. Pero las fotografías espontáneas, las no planeadas, acaban siendo siempre mis favoritas. Cuando trabajo con modelos, me gusta que sean ellos mismos y no tener que dirigirles durante toda la sesión. Un equipo de confianza (maquillador, estilista), un buen modelo que transmita, una localización con encanto y dejarse llevar, es todo lo que necesito para sacar una buena fotografía.

 

 

¿Cuál ha sido hasta ahora tu trayectoria profesional?

Durante mi época en Madrid, ya realizaba pequeños trabajos de moda por mi cuenta. Al terminar las prácticas en Ediciones Condé Nast, me mudé a Inglaterra para trabajar un año de Au Pair (allí estudié fotografía analógica).

Cuando regresé a España, decidí sacarme el título oficial de Fotografía, y fue entonces cuando empecé a trabajar como fotógrafa en Hawkers, estudiaba por las mañanas, trabajaba por las tardes y los fines de semana. Fueron unos años muy intensos, pero también tuve la suerte de viajar a Madrid, Barcelona, Los Ángeles, París y Marruecos para las sesiones de fotos. Fue ahí, cuando me di cuenta de que mi sueño de poder viajar por el mundo y fotografiar al mismo tiempo estaba haciéndose realidad.

Después de mi paso por esta empresa, estuve unos meses en una agencia de publicidad. La idea de trabajar por mi cuenta era algo que siempre había querido, pero era arriesgado y me daba miedo, hasta que llegó el día que me lancé de cabeza. ¡Y me hice freelance! Durante estos años he trabajado para marcas como El Mito de Gea, Vondom, Cuplé, Panapop, Branni Pets, Canem Studio

 

 

¿Cuál es el reto fotográfico más grande al que te has enfrentado?

Sin duda, ¡mi proyecto final de carrera de fotografía! Mi mayor referente para este trabajo era el fotógrafo Eugenio Recuenco, adoro sus obras. Realicé varios Workshops con él, para empaparme de su manera de trabajar. Disponíamos de muy poco tiempo para hacer el proyecto final, además como he comentado tenía que compaginarlo con el trabajo.

Monté todo un escenario (como hace él en sus fotografías) en el garaje de mi casa, contacté con el diseñador Alex Vidal para que me dejara su ropa y con Joyas Miguel Maciá para las joyas. Organicé y dibujé todos los planos de las fotografías, ya que con cada cambio de outfit iba un escenario diferente. Todo tenía que estar planificado al detalle. Además de una modelo, siete gatos iban a ser también los protagonistas de este proyecto, por lo que suponía un reto mayor. Por suerte, conté con un gran equipo de amigos que hicieron que todo saliera perfecto.

A día de hoy, la escuela me sigue pidiendo permiso para compartir el proyecto con los alumnos. Así que todo el esfuerzo, tuvo su recompensa.

 

Actualmente, ¿Te encuentras trabajando en algún proyecto nuevo?

Desde que trabajo por mi cuenta, que se podría decir que cada día estoy con proyectos nuevos. Aunque tengo que reconocer que hace unos meses, decidí no hacer colaboraciones de moda. Colaboraciones en las que no había beneficio alguno y a las que tenía que dedicarle mucho tiempo. Tiempo de preparación, de realización y de edición una vez terminada la editorial. Ahora estoy bastante centrada en mi último proyecto, Fotografía Muy Animal.

 

Precisamente acerca de Fotografía Muy Animal, ¿qué lo diferencia de la fotografía de moda?

En julio de 2019, llegó a mi vida Lino, un pequeño galgo italiano. Le hice una cuenta en Instagram (@linotheiggy) ¡la cual tiene ya más de 10k!, donde comparto fotografías de él, de nuestro día a día. Fue entonces cuando me di cuenta del impacto que tienen los animales en las redes sociales y en nuestra vida en general. Y eso, me llevó a juntar las dos pasiones de mi vida, la fotografía y los animales. Fue así como surgió Fotografía Muy Animal, un proyecto donde fotografío a las mascotas en estudio o en exterior, solos, o acompañados de sus familias.

 

 

Llegó un punto, en el cual la fotografía de moda me saturó. Necesitaba un cambio de aires y fotografiar animales es algo tan diferente que me ayudó muchísimo a desconectar. Además es algo que a día de hoy va llamando la atención de la gente, cada vez más, porque no está tan visto.

Para este tipo de fotografías no necesitas un equipo detrás, ni grandes localizaciones ni estilismos. Durante las sesiones de fotos, ves la conexión que existe entre el humano y el animal. Los resultados siempre son positivos, la gente se va feliz y eso es lo más gratificante que existe

Además una parte de los beneficios de cada sesión de fotografía muy animal, va destinada a la Protectora Baix Vinalopó de Elche. Y también junto al veterinario y tienda Vida Animal, hacemos eventos fotográficos para recaudar fondos para esta misma protectora.

 

 

¿Cómo surgió el proyecto #RenfeQuieroViajarConMiPerro?

En mi paso por Hawkers conocí a Lorena (@loreneque) una de mis mejores amigas a día de hoy. Desde que la conocí, me llamó mucho la atención porque vive por y para sus perros. Venía al trabajo con ellos, se compró una furgoneta para poder viajar con sus perros e incluso se mudó a una casa con campo por el bienestar de ellos. De hecho, ver su estilo de vida fue lo que me impulsó a atreverme a entrar a un perro en la mía.

Ella fue quien empezó con el proyecto #RenfeQuieroViajarConMiPerro, y uno de los motivos fue porque ella jamás había podido viajar con los suyos por superar los 10kg.

Lorena necesitaba fotografías para poder enviarlas a los medios y compartirlas en las redes sociales y quiso contar conmigo para este proyecto. Inició una recogida de firmas en change.org pero no fue suficiente, porque de momento nada ha cambiado.

A comparación de otros países, creo que España necesita cambiar aún muchas cosas relacionadas con los animales.

“Cada vez estoy más feliz de haber elegido la fotografía como profesión. Lo que empezó siendo cómo un hobby ha terminado siendo mi forma de vida. Estoy orgullosa de poder decir que vivo de la fotografía. Me rodeo de gente maravillosa, que admira mi trabajo y gracias a ellos me doy cuenta de que elegí bien.

No es un camino fácil, evidentemente. Aún me queda mucho por aprender pero no me rindo, soy muy positiva. Y saber que mi trabajo se mueve por las redes sociales o incluso que hay gente que tiene mis obras colgadas en las paredes de sus casas, me da fuerzas para continuar”.

¿Te gustado? ¡Difunde!