Entrevista con Carlos Pericás

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Mis comienzos profesionales empezaron cuando me mudé de Palma a Barcelona y comencé a retratar la escena más joven del jazz de la ciudad. De ahí nacieron los primeros contactos. Muchos de ellos se convirtieron en amigos, y surgió la posibilidad de hacer la fotografía y el diseño para el primer disco de un pianista. Luego, uno llamó al otro y fui aprendiendo el oficio y evolucionando mi mirada..

 

Compartimos unas palabras con Carlos Pericás, fotógrafo editorial, de retrato y documental. 

 

¿Cuándo descubriste que querías ser fotógrafo?

Con 8 años, cuando me iba de excursión con el colegio, le pedía la cámara a mi madre, pero no fue hasta los 15 que me regalaron una cámara y un libro de técnica fotográfica cuando me di cuenta que realmente me gustaba y que me gustaría poder vivir de ello.

 

Has sido reconocido por varias instituciones y tu trabajo se ha publicado en distintos medios como Rolling Stone o The New York Times. ¿Cómo definirías tus fotografías?

Trato de que mi fotografía sea sincera, sin grandes efectos especiales. Con tanto ruido como hay en el mundo creo que tener un discurso honesto y sin pretensiones hace que todo surja de manera natural y muy conectado con lo que quieres expresar.

 

 

Fuiste el elegido para documentar el último tour de Buena Vista Social Club. ¿Cómo fue esta experiencia? ¿Cómo ha impactado en tu fotografía de hoy?

Eso fue algo único. Irrepetible. Aprendí mucho, ya no solo a nivel fotográfico (agilidad visual, tempos, narrativa, etc.) sino también a nivel humano.

Compartir otra realidad, convivir con ellos, acompañarles en su día a día durante tanto tiempo hace que surjan momentos muy especiales y únicos. Por no hablar del acceso que te permitía ser “el fotógrafo oficial”. Llegó un momento que, aunque sabía que tenía que trabajar, intentaba vivirlo todo y aprender. Justamente ahora estoy retomando el proyecto original de editar un libro de fotografías donde se recojan todas esas experiencias.

 

 

¿Estás detrás de Nomad Studio junto a Eli Garmendia, donde habéis dado un giro completamente a vuestras vidas pero sin dejar atrás la fotografía. Cuéntanos más sobre este proyecto: cómo y por qué.

El cambio fue una suma importante de motivos importantes. En mi caso, creo que regresar de las giras con Buena Vista empezó a crearme una necesidad cada vez mayor de viajar. Se lee puede sumar la intensidad de los últimos años en Barcelona y la locura de los precios de las viviendas. También habría que añadir la necesidad de bajar el ritmo, de poner el freno de mano. Sentimos la necesidad de disponer de tiempo para preguntarnos qué estamos haciendo con nuestras vidas, con nuestra fotografía. Creo que es algo que con la pandemia mucha gente ha comenzado a preguntarse.

Nuestra manera ha sido esta. Una casa con ruedas que nos permite salir de las ciudades, acercarnos a la naturaleza, a las gentes de pueblos pequeños; a la vez que nos sirve como estructura base para nuevos proyectos fotográficos, utilizando la propia autocaravana como estudio fotográfico.

 

¿Cómo ha sido la experiencia de tener un estudio nómada y recorrer España para captar la esencia de los pueblos y sus habitantes?

Hasta ahora hemos recorrido gran parte de Europa. Hemos participado en festivales y hemos retratado a mucha gente. En primavera de este año deberíamos haber iniciado de manera oficial el proyecto “Retrato Nómada” que consiste en crear un archivo fotográfico de retratos de los habitantes que viven en pueblos pequeños, al tiempo que compartimos con ellos y el ayuntamiento, los retratos que les hemos hecho, creando así una memoria y un patrimonio inmaterial que quedará para siempre en el pueblo.

Como decía, deberíamos haber empezado este pasada primavera, pero hemos tenido que aplazarla para el año que viene. Aun así, sí que puedo decir que las veces que hemos montado el estudio y se ha acercado la gente, la experiencia es brutal. La gratitud que te transmite la gente es algo que ni mil clientes en toda mi vida profesional.  

 

 

De todos tus proyectos profesionales, ¿Cuál ha sido el más desafiante y por qué?

Quizás el más desafiante fue fotografiar y crear una nueva dirección de arte fotográfico para las novedades de la editora de lámparas Santa & Cole. Era un encargo donde tenía que fotografiar unas 15 lámparas, muy diferentes entre ellas y de grandes diseñadores nacionales e internacionales, en unas 11 localizaciones diferentes.

Tenía que gestionar muchos aspectos de un encargo enorme y con tantos detalles, y con muchas personas pendientes de las decisiones que tomaba. Fue un voto de confianza de la directora creativa Nina Masó, a la que siempre estaré agradecido, porque nunca había fotografiado producto antes.

 

¿Quiénes son tus referentes en fotografía y por qué?

No soy mucho de nombres ni de grandes referentes, pero es obvio que autores como Irving Penn, María Espeus, Peter Lindbergh, Eli Garmendia o Israel Ariño me han influido mucho, pero también el trabajo de Cristina de Middle, Asger Carlsen o Lucas Blalock. Unos por el estilo, la proximidad con los personajes, la poesía visual y otros por la experimentación, el atrevimiento y el romper barreras auto-impuestas propias del lenguaje fotográfico.

 

 

¿Quién y qué te inspira en tu día a día?

Mi mujer y la naturaleza.

 

¿Alguna canción, libro o película que te defina?

Me siento muy a gusto escuchando Chet Baker, leyendo novela negra de Montalbán o con el humor absurdo de la Monty Python.

 

¿Dónde se os podrá ver próximamente?

Finalmente, volveremos con más fuerza y ganas que nunca, para la próxima primavera. Mientras, seguiremos desarrollando otros proyectos propios y conjuntos.

No olvides de pasar por su Instagram y poder seguir más de cerca los trabajos de este sensacional artista! –>  @carlospericas_photo

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